Nadie ha podido hallar un hecho binario en el universo. Nadie ha podido conseguir cálculos con más de unas pocas cifras decimales. Es posible que nunca lo consiga nadie. Es posible que incluso para un dios sea imposible crear un hecho binario. O quizás un dios sea precisamente la cosa o fuerza capaz de producir hechos binarios.
Bart Kosko, El futuro borroso o el cielo en un chip, p. 237
El Tao que puede ser expresado
no es el verdadero Tao.
El nombre que se le puede dar
no es su verdadero nombre.
Sin nombre es el principio del universo;
y con nombre, es la madre de todas las cosas.
Desde el no-ser comprendemos su esencia;
y desde el ser, sólo vemos su apariencia.
Ambas cosas, ser y no-ser, tienen el mismo
origen, aunque distinto nombre.
Su identidad es el misterio.
Tao-Te-Ching, I
Querer visualizar lo invisible, contabilizar lo incontable, formalizar lo abstracto, personalizar lo impersonal. No son atributos del hecho religioso, artístico o científico. Es sencillamente un atributo humano, acaso el más humano. Todo lo comprendemos a través de reflejos. Nuestro mundo es un teatro de siluetas. Sólo tras la superación de las categorías mentales y sensoriales, sólo dejando de ser lo que aparentemente somos, alcanzamos el Conocimiento, que no supone la asunción de una proposición, sino una inmersión ontológica, una identificación vital, ausente de pasiones pero disuelta en una linfa donde sabiduría y ser son la misma cosa.
Ahora bien, hay siluetas que enmarcan con precisión el perfil del sujeto ignoto. Cuadrar un círculo no aporta la perfección equidistante de éste, pero en el camino encontramos una bella forma, con menos posibilidades, ciertamente, pero con funciones análogas en una escala mundana.
[Música: James Newton Howard, Baby monitor (Signs OST)]
