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Archive for the ‘Lo-jong’ Category

Cuando sale la respiración por los dos orificios
de tu nariz, visualízala bajo la forma de una luz blanca
que lleva consigo toda la felicidad y todo acto bueno:
envíalos hacia delante en un viaje a la par con la respiración.
Imagínalos entrando por los orificios nasales de cada ser, tus madres,
y que llenan a todas esas madres nuestras con toda la felicidad.

I Changkya Rimpoche, Entrenamiento para Aquellos del Elevado Camino

¡Que horrible es abandonar a mis padres en este terrible sufrimiento,
anhelando y buscando únicamente mi propia felicidad!

Jetsün Drakpa Gyaltsen, Desprenderse de los cuatro apegos

Aquí presento una nueva, libre y pobre versificación mnemotécnica de un poema de aspiración: “Un canto de compasión”, del yogui budista tibetano Shabkar Tsokdruk Rangdrol (1781-1851), considerado emanación de Milarepa y denodado defensor del vegetarianismo ético. El poema retrata la rueda de renacimientos a través del afecto que cada uno ha de sentir por los “seres madres”, sus parientes reencarnados en sucesivos reinos de existencia (infiernos calientes, infiernos fríos, pretas, animales, humanos, asuras y dioses). Tal reconocimiento pasa por ser el primer punto de la instrucción de seis causas y un efecto para alcanzar la boddhicitta, tal y como lo transmitió Atisha en el siglo XI. La estrofa elegida esta vez para su trasvase al castellano es la de los tercetos encadenados (con el serventesio final preceptivo), primando el endecasílabo heroico (acentuando segunda, sexta y décima sílabas) siempre que haya sido posible. El epílogo contextual del final lo he dejado en prosa tal y como aparece en la traducción de Rigpa Translations. No deja de ser curioso a priori el tono patético del poema. Pero recordemos aquí que Geshe Langri Tangpa, de quien versifiqué las famosas Ocho estrofas, era conocido por su incapacidad de sonreír; cuando le preguntaron por ello, respondió: “Cuando pienso sobre el sufrimiento sin fin de los diferentes reinos del Saṃsāra, ¿como podría nunca sonreír?” (no obstante, se dice que sonrió una vez al ver a un ratón intentando llevarse una turquesa de su mandala; el ratón, incapaz de lograrlo, llamó a otro ratón y lo intentaron juntos, algo que causó hilaridad en el venerable maestro). Con todo, este y otros ejemplos no quieren decir que la tristura sean inherentes a los maestros realizados (de hecho, suelen ponderar la alegría como soporte de un carácter virtuoso y como uno de los siete factores de Iluminación); antes bien habría que pensar que cada maestro adopta los roles persuasivos oportunos según la necesidad de carismas distintos por parte de individuos y comunidades. 

¡Que abunde la virtud!

shabkar

Shabkar acariciando a un zorro.

1. Mi alma a los que sufren rememora,
mis madres que amorosas me han cuidado
de tiempo sin principio hasta esta hora.

2. Madres que en el calor me han refrescado
en un ardiente infierno han renacido.
¡Las compadezco! Con fuego se han quemado.

3. Madres que del helor me han protegido
en un glacial infierno resurgieron.
¡Las compadezco! En frío se han hundido.

4. Mis madres su alimento me ofrecieron,
y algunas como Espíritus Hambrientos
¡las compadezco!, hambrientas revivieron.

5. Mis madres mucho amáronme en momentos,
y algunas se tornaron animales,
¡las compadezco!, usados con tormentos.

6. Cumplieron mis deseos madres tales,
y algunas regresaron como humanos,
¡las compadezco!, a mil daños letales.

7. Mis madres me acogieron con sus manos,
y algunas se encontraron como asuras
¡las compadezco!, en duelos tan insanos.

8. Las madres que bondades dieron puras
volverán, tras el mundo de los dioses,
¡las compadezco!, a vida y muerte duras.

9. Vosotras no rehuís vuestros acoses
y sufrís sin cobijo y con espanto,
¡os compadezco!, todos los adioses.

10. Al ver que el sufrimiento con su manto
a todos nos recubre, yo me pienso:
“¡que hoy mismo me ilumine y me haga santo”.

11. Que alcance el despertar puro e inmenso
y, raudo, de miseria libre a todos,
y rezo para obrar común ascenso,
llevándoles la dicha en ciento un modos.

Cuando a la puerta de mi choza de retiro aparecieron mendigando una y otra vez grupos de gentes pobres, que nunca tenían suficiente comida ni ropa, mi corazón se llenó de un profundo sentimiento de compasión y, entre muchas lágrimas, escribí estas palabras.

bhavacakra

Los tres animales centrales de este Bhavachakra (visualización de la existencia cíclica samsárica) representan los tres venenos que hacen renacer: la serpiente representa la aversión; el gallo, el deseo; el cerdo (¿en este caso un lobo? ), la ignorancia.

[Música: M. de Sainte-Colombe, Les pleurs (arreglo para dos violas).]

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Without a comprehensive appreciation of bodhichitta, all Buddhist practice degenerates into spiritual materialism.

Dzongsar Khyentse Rinpoche, Not for Happiness, p. 112

Aquí presento las Ocho estrofas del adiestramiento mental (Tib. བློ་སྦྱོང་ཚིགས་རྐང་བརྒྱད་མ་, Wyl. blo sbyong tshigs rkang brgyad ma) de Geshe Langri Tangpa (1054–1123) en una versión versificada por un servidor. Se trata de un poema muy sintético y precioso que contiene lo esencial del Lo-jong, la importante literatura gnómica tibetana que prescribe las conductas virtuosas que cualquiera con aspiración a incrementar su boddhicitta puede ejercitar en cualquier encuentro con los demás seres. Para llevarlo en todo momento con uno mismo, la memorización es, claro está, altamente recomendable, si no imprescindible. El motivo de esta versificación es la rápida memorización para quienes carecemos de retentiva para los textos pero contamos con algo de musicalidad interna, que siempre ayuda a interiorizar aquello a que acompaña. El endecasílabo castellano dactílico acentual es el modo más sencillo que he encontrado para combinar facilidad y agrado a oídos del hispanohablante en la estructuración del poema. He procurado no ornamentar el lenguaje apenas por no envilecer la pureza del texto, pero tampoco he omitido del todo el cuidar la proporción y el buen gusto, que son también útiles para transmitir el significado del mensaje moral. Dado mi total desconocimiento de la lengua tibetana, me he basado en las traducciones inglesas y castellanas de Rigpa Translations (2012). Debo decir que sigo prefiriendo dichas traducciones frente a mi versión poética, puesto que conservan el mensaje intacto y en todo su poder original a pesar del vertido a lenguas occidentales, y aclaro una vez más, por si quedase la duda, que esta versión mía es un mero apoyo de la habitual. Deseo, en fin, que mi mano humilde y falta de fe no desmerezca la excelencia de tan insigne poema, dedicado a la iluminación de todos los seres, más valioso que todos los palacios de oro y que todos los estanques de lotos. Asimismo espero que ésta sea la primera versificación mnemotécnica de una serie que se prolongue en próximas fechas.

¡Que cunda la virtud!

1. Cual si valiesen los seres sintientes
más que la joya que todo concede,
por arribar a la máxima sede
siempre mi afecto prometo a las gentes.

2. Cuando con otros esté en compañía,
me pensaré del conjunto el más vano,
y acordaré desde mi ánimo llano
ver en aquéllos sin par primacía.

3. En mis acciones mi mente vigilo,
y en el surgir de pasiones funestas
a un lado haré y venceré a todas éstas,
riesgos que a todos nos ponen en vilo.

4. Cuando crueles yo encuentre a los seres
u oscurecidos por el sufrimiento,
ríndales yo por escasos mi aliento,
como si hundido entre alhajas me vieres.

5. Siempre que alguno envidioso me hiciera
daño arruinándome hundido entre escombros,
yo la derrota cargare en mis hombros
y a quien me hirió la victoria cediera.

6. Y hasta a quien yo despojase del ciemo
o de quien yo mucho hubiese esperado
mucho me hiera con saña afanado,
contemplarélo cual guía supremo.

7. Por sinuosas maneras o claras
toda mi ayuda a mis madres daré,
y en mi espaldar en secreto arriaré,
hechos ya míos, sus daños y taras.

8. Aprenderé a mantener este jugo
ya sin las ocho congojas mundanas.
¡Pierda yo afán de las cosas por vanas
y sin apego me libre del yugo!

tt94

[El lama Tashi salmodia el mantra de Avalokiteśvara (Om Mani Padme Hum), el bodhisattva de la compasión, cuya principal encarnación es el propio Dalai Lama.]

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